Mientras que las personas sigan igual, actuando única y exclusivamente para sus propios intereses, el mundo no va a cambiar, nos irá como siempre, de pena: guerras, hambre, pobreza y un largo etcétera.
Ese interés por lo propio y la falta del mismo para los demás no va solo, sino que viene acompañado de la hipocresía, que cada vez existe más encerrando a la conciencia en una cárcel, que difícilmente podrá escapar. Hipocresía que a veces parece que se burla de nosotros en nuestra mismísima cara. Hipocresía que aparece cuando algo o alguien aparece que quieres obtener o conocer y sólo se puede, en principio, conseguir a través de esa persona, por lo cual, de un día para otro (o incluso en un mismo día), la opinión que tenía cambia radicalmente, pasando del odio a la amistad más fuerte como si se pasara una hoja de un libro, y luego, claro, cuando lo has conseguido, te ves atrapado en esa red que se crea cuando juegas con la mentira. ¿De verdad merece la pena pasar por todo eso para conseguir algo?, ¿no crees que puede haber otro método más digno?
No merece la pena porque existe otro camino muchísimo más digno que el otro… la verdad.








