Una caída tonta

Eso fue lo que tuve hace casi dos semanas. Era un día tranquilo, había quedado con los amigos para ir a la playa después de comer. Cogeríamos el tren, nos bajaríamos en la segunda estación y para la playa. Un plan normal, como siempre.

Terminé de comer, preparé las cosas y me fui, el trayecto fue normal. Iba sólo porque me retrasé y perdí el tren por lo que, un poco aburrido, grabé este vídeo del trayecto. Me bajé en la parada y me encontré con otros dos que iban a la playa. Fui con ellos, hablando y, de repente, me tropecé y en el intento de no caerme, me hice daño en el pie. No creía que fuera nada así que fuimos simplemente a que me curaran la herida y, como no podía entrar en la playa (la arena no se lleva muy bien con una herida en el pie) llamé para que me recogieran y me llevaran a casa.

Mis vistas mientras esperaba a que me recogieran

La primera cosa que me fastidió, era que no podía andar y no pude ir al concierto que daba con la Banda Municipal de San Fernando de bandas sonoras de películas. Me molestó bastante, tenía ganas de ir a tocar.

Pero bueno, son cosas que pasan y me tuve que aguantar. Pero la cosa siguió a más, resulta que a los pocos días, la hinchazón en el pulgar del pie no bajaba, así que fui de nuevo al médico y el diagnóstico fue que tenía un tendón roto y que tenía que guardar reposo. Así que ala, de repente, no podía moverme.

Y así he estado desde eso, pero bueno, ya puedo andar y poco a poco se va curando la herida del dedo aunque, posiblemente la uña se caiga (todos los médicos y enfermeros que lo han visto me lo han dicho). Pero bueno, mientras, pensaré que no se caerá.

Qué ganas de coger la bicicleta de nuevo…

About these ads

One comment

Los comentarios están cerrados.