Soñar, soñar y soñar

Soñar, soñar y soñar… Es el único momento en el que soy libre, un momento en el que las cadenas de la sociedad en la que vivimos no me tiene atado bajo esas absurdas “leyes” no escritas de buen comportamiento y educación que impiden que diga lo que pienso. En ese momento soy libre de decir lo que me pasa por la cabeza. De decirle a la cara a la gente lo que pienso, pero luego… cuando estoy tan a gusto, me despierto. Adiós a esa tranquilidad y vuelta a la mentira. Ojalá algún día me equivoque y piense que estoy soñando cuando en realidad no lo estoy, sería de las personas más felices, mientras tanto seguiré soñando.

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