Ser duro

Erase que se era un traductor que, en sus ratos de aburrimiento -todo el día- se ponía a hacer traducciones chorras, le gustaba traducir las siglas o utilizar palabras que se referían a cosas antiguas en vez de una más lógica.

Ese traductor era (y es) el traductor de El Mundo. Y hoy, he comprobado que seguía aburrido.

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